jueves, 30 de mayo de 2013

CUENTO: LA ÚLTIMA LLAMADA


De pronto pasos extraños escucho en la parte baja de la casa. Las ollas de la cocina sonaron tan fuerte que se paralizo de miedo. El crujir de la madera subiendo las escaleras podía sentirse, al igual que una siniestra presencia. Cuando abrió la puerta de su dormitorio para saber quien estaba afuera, un espasmo terrorífico la sobrecogió al ver el  pasillo totalmente  vacío. Para Laura Medina, resultaba agobiante estar sola y más aún en la noche, aunque después de lo que ocurrió. Era lo menos que podía esperar.

Horas antes  tuvo una de  esas peleas en donde ninguno  estaba dispuesto a ceder. Laura era de carácter explosivo,   además sufría de celos enfermizos. Sin embargo;  su esposo, Daniel Gonzales, soportaba  con una calma condescendiente  aquellos momentos difíciles, aun sabiendo que todo llega a su límite. 

La llamada de una compañera del trabajo al celular de Daniel, había enfureció a Laura, quien sin tapujos  lo insulto  cuestionando una y otra vez con insistencia demencial el atrevimiento de aquella llamada. – Si me pongo celosa es porque te amo- era su justificación de siempre. Pero aquella fría  mañana de sol apagado; fue distinta.  Solo se  escucho el sonido ensordecedor de un plato reventado con furia en el piso, y el grito agónico de  Daniel – me tienes cansado. Si te he soportado tanto tiempo es porque te amo, pero hasta hoy  te aguante.  Me largo- y con la misma fuerza cerró la puerta para marcharse  en su vehículo.
Laura solo pudo tragarse cada palabra que deseaba decirle y encerrada en su dormitorio lloro de coraje hasta  quedar sin lágrimas. A  momentos tenia deseos de llamarlo y pedirle perdón, pero su  orgullo era más fuerte. Al punto de rechazar una llamada de su esposo en ese momento.  Así pasaron las horas.

Al final de aquel pasillo vacío,  podía verse un relejo de luz salir por la rendija de la puerta, en el  cuarto de huéspedes. Lentamente se acercó con la piel erizada de miedo, abrió  la puerta y en medio del dormitorio estaba Daniel, a media luz a penas se podía ver su cuerpo. la reacción de Laura era de esperarse– que haces ahí parado, casi me matas del susto; eso es lo que quieres matarme- Daniel petrificado solo dijo – perdóname … perdóname...- aquel silencio se interrumpió por el sonido del teléfono en la sala - me dejas todo el día sola y quieres que te perdone, estoy muy resentida- gritaba Laura mientras el incesante sonido del teléfono persistía – dime algo Daniel porque te callas- reclamaba Laura  - perdóname…  – Era lo único que repetía una y otra vez. Al tiempo que llego a perturbar el consecutivo sonar telefónico. – Teléfono del demonio quien puede molestar a estas horas- bajo diciendo Laura, quien furiosa contesto:

-   halo -
       -   buenas noches  con la Sra. Laura Medina-
-    si dígame, con la misma-
     -    señora, sé que es difícil esto; pero su esposo tuvo un accidente de tránsito. Esta muerto –
               

Fue cuando entendió que el espíritu de su esposo solo buscaba despedirse. Y sintió un profundo dolor de arrepentimiento al enterarse que aún con vida, Daniel intento llamarla; pero  nunca escucho su voz por última vez

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